El Instituto Nacional de Estadística ha publicado los resultados del módulo sobre conciliación de la vida laboral y familiar incluido en la Encuesta de Población Activa de 2025. Los datos confirman una realidad persistente: las responsabilidades de cuidado continúan distribuyéndose de manera desigual entre mujeres y hombres, con efectos directos sobre la participación laboral, la promoción profesional y la igualdad efectiva en las empresas.
Según la encuesta, el 37,6 % de las mujeres tenía alguna responsabilidad de cuidado, frente al 31,7 % de los hombres. La brecha se acentúa en las situaciones que implican una mayor carga de atención: el 2,5 % de las mujeres cuidaba simultáneamente de hijas, hijos, nietas o nietos y de otros familiares o de la pareja, frente al 1,6 % de los hombres.
Las diferencias también se observan en el tiempo dedicado a estas tareas. Las mujeres tienen mayor presencia en los tramos de dedicación más elevada, mientras que los hombres presentan porcentajes más altos cuando el tiempo de cuidado no supera las 10 horas semanales. En el tramo de 40 horas o más a la semana, el porcentaje alcanza el 20,6 % entre las mujeres, frente al 16,2 % entre los hombres.
Esta desigualdad en la asunción de los cuidados se traslada al ámbito laboral. El 8,9 % de las mujeres recurrió a la reducción del tiempo de trabajo para poder conciliar, frente al 0,9 % de los hombres. Entre ellos fue más frecuente la adaptación de la jornada sin reducción de horas, lo que evidencia que las medidas de conciliación no tienen el mismo impacto en la carrera profesional ni en las condiciones económicas de mujeres y hombres.
Los datos sobre permisos y excedencias por cuidado de hijas e hijos apuntan en la misma dirección. Aunque el uso exclusivo del permiso por nacimiento fue más frecuente entre los hombres, con un 61,8 % frente al 51,9 % de las mujeres, ellas recurrieron en mayor medida a combinarlo con una excedencia por cuidado: un 7,9 %, frente al 0,9 % de los hombres.
Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de seguir avanzando hacia una organización del trabajo más corresponsable. La conciliación no puede entenderse como una cuestión individual ni como una responsabilidad principalmente femenina, sino como un elemento central de las políticas de igualdad, de la gestión empresarial y de la negociación colectiva.
En este sentido, la participación de los agentes sociales resulta clave para impulsar medidas que favorezcan un reparto equilibrado de los cuidados. Los planes de igualdad, los convenios colectivos y los acuerdos de empresa deben incorporar medidas eficaces de corresponsabilidad, como la ordenación racional del tiempo de trabajo, la adaptación de jornada sin penalización profesional, la promoción del uso equilibrado de permisos por parte de hombres y mujeres y la prevención de impactos negativos en la carrera laboral de quienes ejercen derechos de conciliación.
Avanzar en corresponsabilidad es avanzar en igualdad real. Los datos de la EPA 2025 recuerdan que reducir las brechas de género en el empleo exige actuar también sobre la organización social y empresarial de los cuidados.
Los datos completos del módulo pueden consultarse en la página del Instituto Nacional de Estadística.

Las mujeres y la seguridad y salud en el trabajo: la importancia de incorporar la perspectiva de género
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