El Instituto de las Mujeres ha publicado el Boletín de Igualdad en el Empleo nº 10 dedicado al “Impacto de la IA en las brechas de género en el empleo”, cuyo objetivo es analizar cómo la incorporación de la inteligencia artificial está transformando el mercado laboral y sus posibles efectos sobre la igualdad entre mujeres y hombres.
Las desigualdades estructurales que ya existen en el mercado laboral pueden verse reproducidas o incluso amplificadas mediante el uso de sistemas de inteligencia artificial. Uno de los principales riesgos son los sesgos algorítmicos, que pueden aparecer en los datos utilizados para entrenar los sistemas, en su diseño o durante su aplicación. En el ámbito laboral, estos sesgos pueden afectar a procesos como la selección, la evaluación del desempeño, la promoción profesional o la determinación de condiciones de trabajo.
A ello se suma la menor presencia de mujeres en los ámbitos STEM y en los sectores vinculados al desarrollo tecnológico. Según los datos extraídos en el boletín correspondientes al último informe de brecha digital de género del Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, las mujeres representan el 19,6 % de las personas especialistas digitales en España, una situación que condiciona tanto sus oportunidades de acceso a los nuevos empleos tecnológicos como su participación en el diseño y gobernanza de los sistemas de IA.
La automatización constituye otro elemento relevante. Las mujeres presentan una elevada presencia en sectores como la educación, la sanidad y los servicios, donde la incorporación de la IA está transformando progresivamente la organización y el contenido del trabajo. Sin medidas adecuadas, esta transformación podría generar nuevas desigualdades, especialmente si las mujeres no disponen de las mismas oportunidades para acceder a procesos de formación, recualificación y transición hacia los nuevos empleos digitales.
Ante este escenario, resulta fundamental incorporar la perspectiva de género en todo el ciclo de vida de la inteligencia artificial. Se trata de evitar que la inteligencia artificial contribuya a ampliar las brechas de género en el empleo, y para ello es necesario adoptar un enfoque integral que combine medidas técnicas, organizativas y regulatorias.
Entre las recomendaciones que presenta el boletín destacan:
- Establecer mecanismos de control para garantizar un uso responsable de la IA. Las organizaciones que incorporen sistemas de inteligencia artificial en la gestión de recursos humanos deben establecer mecanismos de control que permitan garantizar su utilización responsable. Para ello, es necesario revisar cómo se integran estas herramientas en la toma de decisiones y asegurar que cuentan con una supervisión humana adecuada que permita identificar posibles situaciones de discriminación indirecta.
- Realizar evaluaciones de impacto de género y auditorías periódicas. Antes de implementar sistemas de inteligencia artificial resulta recomendable realizar evaluaciones de impacto de género. Estas deben complementarse con auditorías periódicas de los algoritmos que permitan identificar posibles desviaciones o sesgos que puedan surgir durante su utilización.
- Garantizar la calidad y representatividad de los datos. Las empresas deben procurar que los conjuntos de datos utilizados sean lo más equilibrados y representativos posible en términos de género y otros factores relevantes. Dado que los sistemas de IA aprenden a partir de patrones históricos, unos datos que reflejen desigualdades estructurales pueden favorecer su reproducción o incluso amplificación.
- Impulsar la formación en igualdad. Es fundamental promover la formación en materia de igualdad tanto entre las personas que desarrollan sistemas de inteligencia artificial como entre quienes los implementan y utilizan en el entorno laboral.
- Desarrollar indicadores de seguimiento. Las organizaciones deberían establecer indicadores específicos que permitan realizar un seguimiento del impacto de la inteligencia artificial sobre la igualdad de género y detectar posibles efectos diferenciados sobre mujeres y hombres.
La inteligencia artificial no solo puede reproducir sesgos en procesos laborales como la selección o la evaluación del desempeño, sino que también puede amplificar dinámicas sociales de discriminación y violencia que terminan afectando al acceso, la permanencia y la promoción de las mujeres en el mercado laboral.
En este contexto, el análisis de los sesgos en el empleo no debe realizarse de manera aislada, sino que debe contemplarse dentro de un ecosistema digital más amplio. Esto pone de manifiesto la necesidad de adoptar un enfoque integral que combine la supervisión técnica de los sistemas de inteligencia artificial con la evaluación de sus efectos sociales e incorpore de forma transversal la perspectiva de género a lo largo de todo su ciclo de vida.

