Informe GUESS 2023: Mujeres que emprenden, mujeres que crecen

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El emprendimiento universitario en España no es solo una cuestión de cifras de negocio, sino un termómetro de la igualdad real en nuestras aulas y un motor de transformación personal. El reciente informe GUESSS 2023: Mujeres que emprenden, mujeres que crecen, ofrece una radiografía rigurosa sobre esta realidad. Basado en una muestra masiva de estudiantes en España, el estudio analiza variables decisivas como el bienestar, la autoeficacia y la resiliencia.

Su conclusión es un mensaje de luces y sombras, ya que persisten brechas de género estructurales, pero el emprendimiento está demostrando ser una de las herramientas más poderosas para el desarrollo personal y la autonomía de la mujer.

La brecha de intención: una distancia que se amplía en el tiempo

Uno de los datos más reveladores es que las mujeres universitarias siguen mostrando una intención emprendedora significativamente inferior a la de sus compañeros varones.

  • Al finalizar los estudios: Solo el 9,6% de las estudiantes afirma querer crear su propia empresa, frente al 16,9% de los hombres.
  • A cinco años vista: La brecha no se cierra, sino que se ensancha, ya que es de un 19,2% en mujeres frente al 28,8% en hombres.

Esta diferencia sugiere que la universidad todavía no logra proyectar el emprendimiento como una opción de carrera natural para las mujeres. Además, el informe destaca una segregación horizontal, puesto que la intención es mucho menor en áreas STEM (Ingeniería y Arquitectura), donde las mujeres tienen menos presencia, lo que perpetúa la brecha de género en los sectores de mayor valor tecnológico.

De la intención a la acción

El estudio también mide la acción emprendedora real. Los datos confirman que el camino desde la idea hasta la empresa es más complejo para ellas:

  • Emprendimiento naciente: El 13,2% de las mujeres participa en iniciativas iniciales (frente al 24,5% de los hombres).
  • Emprendimiento activo: Solo el 5,9% de las universitarias dirige una empresa consolidada (frente al 10,8% de los varones).

Un matiz crucial que aporta el informe es el factor edad. A diferencia de los hombres, que suelen emprender de forma más temprana, el emprendimiento femenino tiende a ser más tardío, ganando peso en el tramo de los 31 a los 40 años. Esto sugiere que muchas mujeres esperan a ganar experiencia o seguridad antes de dar el salto.

Una formación que no conecta

La formación es una pieza clave, pero los datos actuales son preocupantes. Únicamente el 29,7% de las estudiantes ha recibido formación específica en emprendimiento, una cifra que ha retrocedido respecto a años anteriores.

Más allá de la cantidad, el problema es la calidad percibida. Muchas mujeres perciben la formación como poco útil o desconectada de sus necesidades. La valoración más baja se encuentra en la adquisición de habilidades prácticas para fundar un negocio. Esto nos obliga a preguntarnos: ¿estamos enseñando a emprender bajo un modelo único que ignora las motivaciones y el estilo de liderazgo femenino?

El emprendimiento como motor de bienestar

Este es, sin duda, el punto más disruptivo del informe. El estudio demuestra que emprender mejora el bienestar subjetivo de las mujeres.

  • Las estudiantes que desean emprender puntúan más alto en bienestar (5,01 sobre 7) que aquellas que no tienen esa intención (4,83).
  • Lo más significativo: entre quienes ya tienen negocios consolidados, la brecha de bienestar desaparece. Tanto hombres como mujeres obtienen una puntuación de 5,06.

El emprendimiento ofrece a la mujer una sensación de control sobre su vida y su carrera que compensa el estrés y la incertidumbre del proceso.

Autoeficacia y resiliencia

El informe confirma que, aunque las universitarias suelen iniciar su camino con niveles de autoeficacia y resiliencia algo inferiores, esta diferencia se reduce drásticamente en cuanto pasan a la acción.

Las mujeres implicadas en proyectos reales mejoran su confianza y su capacidad para afrontar situaciones difíciles de forma exponencial. De hecho, en términos de resiliencia, las mujeres involucradas en emprendimiento naciente alcanzan niveles idénticos a los de los hombres (5,72). Emprender no solo genera facturación, sino que genera una coraza de fortaleza personal y una mayor capacidad de liderazgo ante la adversidad.

Líneas de actuación

Para que el emprendimiento femenino deje de ser la excepción y se convierta en la norma, el informe propone medidas urgentes:

  1. Revisión de contenidos: Incorporar perspectiva de género en las metodologías docentes y visibilizar referentes femeninos reales en sectores diversos.
  2. Fomento de la formación práctica: Pasar de la teoría del plan de negocio a la experimentación real y el acompañamiento.
  3. Ecosistemas inclusivos: Crear redes de apoyo que conecten la universidad con el tejido empresarial, facilitando el acceso a financiación y mentoría para mujeres.
  4. Comunicación estratégica: Difundir que emprender no solo es crear empresas, sino una vía para mejorar el bienestar y la resiliencia personal.

España tiene una asignatura pendiente con sus universitarias emprendedoras, pero también una oportunidad de oro. Cuando una mujer decide emprender, no solo está dinamizando la economía, sino que está cerrando brechas de confianza y ganando bienestar. El reto es que aumente el número de mujeres emprendedoras y que éstas crezcan con el apoyo de un ecosistema que entienda su realidad.

Accede al informe GUESS 2023 aquí 

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