Empleo femenino y presencia en la dirección de las empresas españolas

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La empresa española avanza en empleo femenino, pero sigue lejos de la igualdad en los puestos de dirección

El último informe de Registradores de España, El rol de la mujer en la empresa española, deja una conclusión tan clara como incómoda: la presencia de las mujeres en el mercado laboral ha mejorado de forma notable, pero ese avance no se traduce todavía en una representación equilibrada en los espacios donde se toman las decisiones. El estudio, elaborado a partir de las cuentas anuales del ejercicio 2022 depositadas en el Registro Mercantil, analiza el papel de las mujeres desde una doble perspectiva: como trabajadoras y como integrantes de los órganos de administración de las empresas.

Los datos sobre liderazgo empresarial reflejan una brecha persistente. En pequeñas, medianas y grandes empresas, las mujeres apenas ocupan de media uno de cada siete puestos en el órgano de administración. La situación resulta aún más reveladora al observar los principales tipos societarios: en dos de cada tres sociedades anónimas no hay ninguna mujer en el órgano de administración, mientras que en las sociedades limitadas esta ausencia femenina se eleva a tres de cada cuatro.

El informe también muestra que la presencia de mujeres en la dirección no se distribuye de forma homogénea entre sectores. Las mayores cuotas de participación femenina en órganos de administración se registran en educación, actividades sanitarias y de servicios sociales, otros servicios y actividades inmobiliarias. En cambio, la representación femenina cae con fuerza en información y comunicaciones, construcción e industrias extractivas, sectores en los que el acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo sigue siendo claramente minoritario.

La fotografía cambia parcialmente cuando se analiza el empleo. Las mujeres tienen una presencia importante como trabajadoras, aunque todavía inferior a la de los hombres en el entorno de las pymes. En las microempresas representan el 37,4% del empleo, en las pequeñas el 32,6% y en las medianas el 36,9%. Solo en las grandes empresas su peso se acerca más al equilibrio, al alcanzar el 44,1% del empleo analizado. El propio informe resume esta realidad con una idea muy expresiva: en la pyme societaria española, poco más de uno de cada tres empleos corresponde a mujeres.

También aquí aparecen diferencias sectoriales muy marcadas. Los hombres predominan de manera abrumadora en ámbitos como la construcción, las industrias extractivas, el transporte o la agricultura. Por el contrario, las mujeres son mayoría en sanidad y servicios sociales, educación y otros servicios. Entre ambos extremos, sectores como la hostelería, las actividades administrativas y auxiliares y las actividades profesionales, científicas y técnicas presentan una situación más equilibrada.

Uno de los aspectos más positivos del informe es el relativo a la estabilidad contractual. La proporción de empleo fijo y no fijo resulta muy similar entre mujeres y hombres, lo que apunta a una cierta paridad en este indicador concreto. Sin embargo, el propio estudio advierte de un límite importante: estos datos permiten medir la duración del contrato, pero no si el trabajo se presta a tiempo completo o parcial. Es decir, la estabilidad no basta por sí sola para afirmar que exista igualdad real en las condiciones laborales y en las oportunidades de promoción.

En definitiva, el informe confirma una realidad que muchas empresas todavía deben afrontar con mayor ambición: España ha avanzado en la incorporación de las mujeres al empleo, pero sigue muy lejos de la paridad en los niveles de máxima decisión. Y esa es, precisamente, una de las claves de la igualdad efectiva en la empresa. Porque no basta con que las mujeres estén presentes en las plantillas; también deben estar presentes allí donde se define la estrategia, se reparte el poder y se construye el futuro de las organizaciones.

EL ROL DE LA MUJER EN LA EMPRESA ESPAÑOLA

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