Según las estimaciones de la OIT, en promedio las mujeres reciben alrededor de un 20% menos de salario que los hombres, aunque el tamaño de la brecha varía considerablemente entre regiones y sectores económicos
La brecha salarial de género sigue siendo una dura realidad en el mundo del trabajo. Las estimaciones mundiales indican que las mujeres asalariadas ganan en promedio un 20 por ciento menos que los hombres, y la diferencia se amplía en el caso de las mujeres con hijos, las mujeres de hogares con bajos ingresos, las mujeres asalariadas en la economía informal y las mujeres que ocupan puestos directivos y de liderazgo en algunos países de ingreso alto.
Las mujeres que afrontan barreras adicionales, como las relacionadas con la raza, la discapacidad, el origen étnico, la situación migratoria u otras, presentan brechas salariales aún más amplias en comparación con las mujeres que no están expuestas a este tipo de discriminación.
La igualdad de remuneración entre hombres y mujeres por un trabajo de igual valor es uno de los principios y derechos fundamentales en el trabajo y está consagrado en el Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100) de la OIT.
La reducción de la brecha salarial de género ha pasado a ser una prioridad urgente ahora que el mundo del trabajo sufre transformaciones profundas y aceleradas. Se trata de cambios que amenazan con agravar las desigualdades retributivas existentes, aunque también abren nuevas vías para promover la equidad.
La guía titulada “Hacia la equidad salarial: respuesta integral a la brecha salarial de género” analiza la situación global de los salarios y concluye que las mujeres continúan ganando significativamente menos que los hombres por trabajos de igual valor. La publicación señala que esta desigualdad no se explica únicamente por diferencias en educación o experiencia sino, también, por factores estructurales como la segregación ocupacional, la mayor presencia femenina en empleos a tiempo parcial y las responsabilidades de cuidado no remuneradas. Además, una parte significativa de empleo femenino sigue situándose en los sectores con los salarios más bajos.
La OIT destaca que, aunque muchos países han adoptado leyes de igualdad salarial, persisten obstáculos institucionales y culturales que ralentizan el progreso. Entre las recomendaciones de esta guía se encuentran mejorar la transparencia salarial, fortalecer la negociación colectiva y aplicar políticas que faciliten la conciliación.
El organismo internacional subraya que avanzar hacia la igualdad retributiva no solo es una cuestión de justicia social, sino también una estrategia clave para reducir la desigualdad económica y fomentar un crecimiento más inclusivo en el mercado laboral en todo el mundo.
Acceder a la Guía: “Hacia la equidad salarial: respuesta integral a la brecha salarial de género”

