Radiografía de la Igualdad en el Tercer Sector: mucho más que una cuestión de cifras

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La Plataforma del Tercer Sector (PTS), a través de su Observatorio del Empleo, ha publicado en febrero de 2026 el informe «Igualdad en el empleo en las entidades del Tercer Sector: brechas y medidas implantadas». Este estudio, realizado con la asistencia técnica de Enred y el respaldo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, nos sitúa ante una realidad compleja, ya que a menudo se da por hecho que, al ser un sector con una altísima presencia femenina, la igualdad es algo que viene de serie; sin embargo, los datos nos obligan a matizar esta percepción y a mirar de cerca dónde se encuentran los verdaderos obstáculos.

La hegemonía femenina en el empleo social

No se puede entender el Tercer Sector sin la aportación de las mujeres. Según los hallazgos de la PTS, ellas representan el 74% de la fuerza laboral, sosteniendo la estructura misma de la intervención social en España. Hablamos de más de 404.000 profesionales, una cifra que supone el 5% del empleo femenino total en nuestro país. Este dato consolida al sector como uno de los principales nichos de ocupación para las mujeres, situándose solo por detrás de áreas históricamente feminizadas como la sanidad o la educación.

El reto de la segregación y la brecha salarial

A pesar de esta presencia masiva, el sector no es inmune a las dinámicas del mercado de trabajo general. La segregación vertical sigue siendo una tarea pendiente: mientras que en la base operativa la feminización es total, en los órganos de gobierno y alta dirección la representación femenina se sitúa en el 69,5%. Es una cifra alta, pero evidencia que el acceso a los espacios de decisión estratégica aún encuentra barreras culturales y estructurales.

Por otro lado, la brecha salarial —que el informe estima entre un 17% y un 19%— está directamente vinculada a la parcialidad. El 26% de las mujeres del sector trabaja a jornada parcial, frente al 19% de sus compañeros varones. Esta diferencia suele responder a la necesidad de conciliar la vida laboral con las tareas de cuidado, que siguen recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres.

Un compromiso que choca con la falta de recursos

Resulta destacable el esfuerzo de las entidades por profesionalizar la igualdad. El estudio de la Plataforma refleja que la implementación de Planes de Igualdad es casi total en las organizaciones de más de 50 empleados, y muy significativa en las pequeñas, que a menudo los adoptan de forma voluntaria.

No obstante, el análisis señala las dificultades que encuentran las organizaciones:

  • Costes operativos y técnicos: La realización de auditorías retributivas y diagnósticos de situación supone un esfuerzo financiero que muchas entidades sociales, con presupuestos limitados, tienen dificultades para sostener.
  • Necesidad de financiación específica: El informe concluye que es prioritario que las convocatorias de subvenciones del 0,7% y otros fondos públicos contemplen partidas para la gestión estable de la igualdad, permitiendo que estas políticas no dependan de la voluntariedad, sino de una estructura sólida.

Hacia una igualdad de calidad

La conclusión que nos deja este trabajo de la Plataforma del Tercer Sector es que la cantidad no siempre garantiza la calidad de la igualdad. El sector tiene la oportunidad de liderar un cambio de paradigma en España, pero para ello debe resolver la paradoja de la parcialidad y asegurar que el liderazgo femenino sea tan rotundo en la toma de decisiones como lo es en la intervención directa. Solo con recursos y un enfoque estratégico se podrá pasar de un sector mayoritariamente femenino a uno plenamente igualitario.

ACCESO AL INFORME

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